26 Days of type

July 23, 2014 / Uncategorized /

Un ejercicio que resultó interesante, el objetivo era resolver un problema creativo al día tomando como base el abecedario. El pretexto: el puro placer de dibujar. No pensé que se generaría expectativa por parte de algunas personas pero para todos aquellos que les gustó y que me pidieron algunas letras les dejo un cartel en alta resolución para que lo puedan descargar e imprimir si así lo desean.

Aquí el archivo en alta resolución 26DaysTypeHiRes.jpg

Aquí la galería de letras http://bit.ly/WrJDPn

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Usando las horas de manera correcta

May 6, 2014 / Uncategorized /

Llegas a tu trabajo y abres tu correo, mientras carga abres Facebook y para dar un poco más de tiempo a que ambas aplicaciones carguen correctamente te levantas por un café. Cuando por fin te dispones a trabajar ya tienes una lista de correos que responder que te ponen en una situación difícil en la que tienes que determinar que debes resolver primero, lo urgente o lo importante. Para cuando acaba el día tienes un sentimiento incómodo por no haber dedicado el tiempo necesario a lo que consideras importante y no te detienes un momento a pensar en qué se te fueron las horas.

Te mostramos un círculo que te ayudará a tener una radiografía de tu día a día, una sencilla forma de saber si estás dedicando las horas necesarias a lo que quieres hacer. Primero descarga el archivo y luego imprímelo. Asigna un color a cada actividad, pinta cada hora del día de acuerdo a la actividad a la que le dedicas dicha hora. Observa el resultado y piensa si estás empleando tu tiempo de la manera correcta para lograr lo que quieres hacer.

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Nuestro crítico interno

April 8, 2014 / management /

Este es un resumen de lo que Denise Jacobs nos dice en su artículo Banishing Your Inner Critic. Este crítico interno es una especie de troll con un sólo propósito: sabotear todas esas grandes ideas que se vienen a tu cabeza para evitar que se manifiesten al mundo. Este troll es listo y hábil, tiene muchas herramientas para llevar a cabo su tarea, las cuales abarcan un amplio espectro, desde cosas tan básicas como las distracciones y el aburrimiento hasta las complejidades del perfeccionismo como debilitar la auto-confianza y el miedo paralizante al fracaso.

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¿Te has encontrado a ti mismo en alguna de estas situaciones?

– Se acerca el amenazante deadline y tu frustración se incrementa porque no puedes generar cualquier idea.

– Odias todas las ideas que has desarrollado para X proyecto.

– Quieres lanzar ese sitio, idea, app, libro, compañía, evento, etc., pero no puedes pasar de la fase inicial porque las cosas no van muy bien.

– Piensas que todo lo que haces es mediocre y que jamás serás exitoso como quisieras en la industria.

 

Todo esto es gracias a tu crítico interno.

 

Como conocedor de tu propia actividad o industria en la que te desenvuelvas, muy dentro de ti, sabes que tienes el talento. Tienes la capacidad para crear increíbles diseños, interfaces, productos, estrategias, códigos, artículos, blogs, etc. Constantemente estás tratando de canalizar de manera más eficiente toda esa creatividad para convertirla en un gran trabajo. Para que siempre expreses tu creatividad debes dejar fuera a ese troll y mientras que usar antorchas, trinches y ballestas (en el caso de Daryl) pareciera ser la manera más efectiva para lograrlo, debes usarlos como último recurso. Desterrar a tu crítico interno es más bien un “trabajo interno”.

 

Las muchas caras del crítico interno

Quizá estés demasiado familiarizado con la voz de tu crítico interno, pero en el raro caso de que no, aquí te van algunos ejemplos de como se manifiesta:

 

– “Aún como diseñador de marcas, debería aprender más sobre diseño de empaques”

– “Debería bloggear más”

– “Aunque domino la ballesta, debería aprender a dominar la katana (de nuevo Daryl)”

 

Si los “debería” predominan como parte de tu diálogo interno, entonces tienes un crítico interno que trabaja incansablemente haciendo que te tomes un té de “no soy lo suficientemente bueno”. Igualmente dañina y corrosiva (a menudo involucrando a los “debería”) es la tendencia a compararnos a nosotros mismos con otros. Por ejemplo…

 

– ¨Debería producir más herramientas útiles, como fulano de tal lo hace”

– ¨Debería tener X número de productos a estas alturas, fulano de tal ya los tiene!¨

– ¨Debería tener un negocio exitoso como fulanita de tal a sus 27¨ (no es cierto, no conozco a muchos en este aspecto pero ¡es sólo un ejemplo!)

 

Nuestro crítico interno nos hace incapaces de resistir el seductor anzuelo de la comparación.

 

La alegría del perfeccionismo

El perfeccionismo usa muchas máscaras, incluyendo aquellas como el aburrimiento, la procrastinación, pensamientos apocalípticos, inhabilidad para completar tareas o proyectos, objetivos poco realistas (seguidos de decepción cuando no se logran) y miedo a la desaprobación, al fracaso y sí, aún al éxito!

 

Síndrome del impostor

El crítico interno también se muestra en la forma del “síndrome del impostor”, en vista de que a pesar de toda evidencia de lo contrario, la persona cree que es un fraude y que sus logros son en función de la buena suerte. Usualmente, el terror de ser expuesto como un incompetente lleva a todos aquellos que reflejan este síndrome a convertirse en workaholics super-achievers. Paradójicamente descartan sus logros mientras simultáneamente persiguen el siguiente reto que (ilusionadamente) los distraerá de sus deficiencias.

 

Si has estado batallando contra él por años, lo has hecho mal

Aquí es donde se activa la alarma, cierto? Bienvenida la voz de tu crítico interno. Puedes manejar a tu crítico interno, has llevado una relación con él, no? No importa que estés produciendo como loco hasta el cansancio empujándote a ti mismo hasta quedar exhausto o tronado (burnout). No pasa nada con que estés comenzando a resentir el trabajo y la industria que tanto solías amar. Tienes todo bajo control, por supuesto. ¿O no? No importa qué tan frecuentemente, si estos pensamientos o comportamientos aparecen de manera regular en tu vida, entonces es hora de reconsiderar tus tácticas para lidiar y silenciar a tu crítico interno. Ignorarlo no funciona, sólo lo hará más taimado e insistente. Usar la fuerza bruta hará lo mismo. Necesitas una combinación de fuerza de voluntad combinada con algunos métodos comprobados para bajar el volumen de su voz. Confía en que cuando llegue el momento y así lo requieras te llegará un manantial de inspiración, creatividad y productividad.

 

Queremos movernos desde el extremo de escuchar todo lo que dice el crítico interno e ignorarlo, hacia el extremo de transformar nuestro foco de atención en esa voz para cambiar la manera en que nos afecta.

-Busca la verdad. Sé proactivo, no aceptes pasivamente todo lo que tu crítico interno dice como si fuera la única verdad absoluta. Investiga si tenían o no la razón todas aquellas personas que te criticaron alguna vez. Piensa qué tan mala es la crítica externa viendo el panorama completo de las cosas. A veces incluso puedes aprender algo de ello. En cuanto al tema de la comparación, considera esto: no hay otro como tú en el planeta y nunca lo habrá. No puedes ser ellos y ellos no pueden ser tú.

-¨Si no eres parte de la solución…¨ Desafiar a tu crítico interno para que resuelva algún problema en vez de solamente recordarte tus fallas puede callarlo el tiempo suficiente como para que puedas alcanzar la victoria.

-Interrógate. Hazte algo de bullying a tí mismo. Inicia un interrogatorio y pregunta a tu crítico interno algunos puntos clave como: ¨¿De dónde vienes?” ¨¿Qué quieres?” o “¿Cuál es tu punto?¨. Poniendo a tu crítico interno a la defensiva puedes desafiarlo.

-Reasigna deberes. Curiosamente, el crítico interno tiene un lugar dentro del proceso creativo. Por desgracia, está demasiado ansioso de ayudar y salta para meterse dentro del proceso demasiado pronto. Invítalo a que vuelva en otro momento. Dile que salga a caminar y que vuelva cuando estés en otra parte del proceso donde se requiera un juicio de discernimiento y ojo crítico.

-Muéstrale algo de amor. Finalmente, podrías intentar tener compasión hacia él. Tu crítico interno intenta protegerte y alejarte del dolor. Una manera de reconocer y respetar esta voz alegremente sin engancharte a todo lo que dice sería decirle lo siguiente: ¨Gracias por tus pensamientos”, y entonces tranquilamente despedirlo y moverte a lo que sigue.

 

Estás ya en mejor camino por el simple hecho de reconocer que llevas un crítico interno. Ejercitando la voluntad para neutralizar la voz haces un compromiso para ser aún más creativo y productivo de lo que ya eres.

 

Aquí les dejo el link a su artículo completo (en inglés) por si alguien quiere profundizar más en el tema.

http://alistapart.com/article/banishing-your-inner-critic

Cimentando los castillos en el aire

February 17, 2014 / Inspiration, Music /
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El problema no es tener una idea, ellas van y vienen todo el tiempo, mientras duermes, cuando comes, incluso en la regadera, cualquier momento puede ser ideal para que se te ocurra la que podría ser aquella que cambie por completo tu vida pero insisto, ese no es el problema, lo difícil viene al momento de ejecutarlas y llevarlas a cabo.

Después de estar inmerso un tiempo leyendo y aprendiendo sobre aspectos fundamentales para llevar acabo de manera más eficiente mis ideas me detuve a analizar un poco todo este asunto. Me resultó necesario hacer una reflexión respecto a tantas obras de todo tipo -literario, visual, musical, etc- que he conocido en mi vida y que he criticado haciendo uso de mi tan característico y punzocortante lenguaje. Me di cuenta de que por encima de mi gusto personal o la calidad y maestría con que hayan sido ejecutadas tienen un valor que radica en el hecho de que fueron llevadas a cabo y eso, me parece, es algo que hay que reconocer.

Resulta difícil muchas veces iniciar un proyecto y generalmente los que más trabajo le cuesta a la gran mayoría son los de naturaleza personal pues demandan además de una gran cantidad de energía una tremenda fuerza de voluntad y -“desarrollar una gran tolerancia al fracaso”- como nos dijo una vez un buen amigo. Este último es un músculo que se desarrolla con el tiempo y es el costal de arena que puede hundirte si flaqueas en el momento equivocado o el par de súper piernas que te llevarán hasta la victoria. No se puede hablar de cualquier proyecto en la vida sin que esté presente el ingrediente del fracaso. El fracaso es inherente al éxito que tengas en la ejecución de tus ideas pues de él aprendes y te hace fuerte.

Hace unos meses comenzamos con un proyecto que se asumió de manera personal en Simbiosis. No había presupuesto para desarrollarlo, simplemente el hecho de hacer algo por el simple gusto de hacerlo. Lo tomamos como un ejercicio conceptual para salirnos un poco de lo habitual en el día a día y porque nos pareció divertido explorar un par de ideas. Este proyecto del que les hablo es un videoclip para la banda de Alejandro, Spacemono, la canción es El Odio del EP “Queen Of My Heart”, disco producido por Luis “El Chino” Ortega (9corners). Fue un proyecto que debido a la técnica de cuadro a cuadro que se usó para algunas de las secuencias puso a prueba nuestra resistencia y alargó el proceso que originalmente se tenía contemplado para que no excediera de dos semanas pero decidimos que el tiempo no sería un factor que determinara la calidad de la pieza y escogimos el camino largo. Algunos otros proyectos fueron y vinieron durante todo el proceso de este videoclip, se destinaron algunas horas a la semana para no descuidar el proceso y que las ideas no perdieran tracción. Hubo un par de periodos en los que hubo dudas respecto a si funcionaría o no pero debido a que la premisa no era el tiempo de entrega pudimos darnos el lujo de dejarlo reposar por unos días para después abordarlo de nuevo bajo una óptica más objetiva que nos ayudó a determinar si la pieza iba bien o no. Definitivamente puso a prueba nuestra resistencia -sobretodo en épocas en donde había mucho trabajo de otros proyectos- pero el resultado excedió nuestras expectativas. La pieza es potente, tiene una fuerza que refleja el título que lleva por nombre. La idea no era mostrar una historia o una realidad en particular, simplemente es mostrar el odio como un sentimiento que carcome y como estamos rodeados y bombardeados constantemente por historias de odio que nos llegan ya sea por la TV, el periódico, nuestros amigos, etc.

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Este proyecto nos dio una perspectiva distinta a la hora de abordar y realizar ideas alternas. Es necesario confiar más en uno mismo y dejar de ver tantas referencias en internet, en libros o en la calle, hay que HACER MÁS pues cuando ejecutamos se genera una inercia que nos lleva hacia un mar de posibilidades que por lo general no teníamos contempladas. Sé que hay que pagar las cuentas, la comida, la renta y demás “responsabilidades” que tenemos pero no podemos dejar en último plano y para “cuando tengamos tiempo” la posibilidad de explotar nuestro potencial e ideas en aras de cumplir con nuestras “obligaciones”.

La nueva confección de Simbiosis

January 31, 2014 / Identidad Corporativa /

 

En 2012 tuvimos una plática en la que nos cuestionamos la idea que teníamos ambos sobre Simbiosis y el rumbo que queríamos tomar como estudio de diseño. Debo decir que fue bueno hacer una pausa y alejarnos un poco del contexto para poder ver las cosas desde otra óptica, habíamos estado tanto tiempo metidos en esa inercia de trabajo que no nos habíamos dado cuenta en qué momento las cosas habían cambiado.

Partimos de la idea que accidentalmente nos llegó durante una visita que habíamos hecho hacía tiempo a un prospecto de cliente. Durante esa reunión nos dijo que no tenía muy claro qué era lo que hacía Simbiosis y para sacarlo de su duda se nos ocurrió hacer una comparación entre nuestro trabajo y el de un sastre. -“Somos una especie de sastrería gráfica”- dijimos. Nos parecía muy interesante la similitud pues lo que hacemos en cada proyecto es precisamente untraje a la medida de cada cliente, el proceso es en gran medida artesanal, se cuidan los detalles y el buen gusto.

Esta analogía nos dio una pauta para comenzar a bocetar la marca. Fue un proceso largo, quizá una de las cosas más difíciles en este oficio es diseñar para uno mismo. Las ideas iban y venían, sin embargo no había una que comunicara mejor lo que hacemos y que nos definiera por los próximos años. El concepto de la sastrería gráfica nos estaba llevando por caminos en donde la marca lucía elegante pero muy estática, formal y demasiado sobria.

 


Regresamos al principio y lo abordamos de distinta manera. La marca necesitaba frescura y movimiento, había que darle un sentido más alegre cuidando que no fuera demasiado extravagante. Queríamos algo que no fuera hecho por moda pues eventualmente dejaría de ser vigente.

El primer paso fue concentrarnos en el isotipo. Haciendo un análisis del anterior nos dimos cuenta que había que reforzar más la parte que forma el vínculo entre los dos elementos que simbolizan la simbiosis (en biología significa la estrecha relación que guardan dos entes en la que uno depende del otro para vivir, en este caso nosotros y el diseño, al menos nuestro diseño gráfico) pues podría interpretarse que se estaban separando ya que era muy delgada la parte que los unía.

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El trabajo de bocetaje en esta etapa arrojó resultados interesantes, una estilización del isotipo que mantenía en esencia la forma del anterior pero con rasgos que mostraban una evolución. Se reforzó el vínculo que une ambos elementos haciéndolo más grueso y se eliminaron los círculos que acompañaban al cuerpo principal. Se le dió volumen y movimiento al símbolo por medio de un trazo diagonal que lo secciona en dos partes de distintos colores.

La morfología del isotipo producía un patrón circular que se podía subdividir en varias secciones las cuales nos dieron la pauta para trazar la tipografía. Fonéticamente la palabra simbiosis denota formas circulares y amables, a su vez éstas tienen una connotación enfocada hacia el movimiento. Partiendo del patrón definido por el isotipo se posicionaron las letras y se unieron con una linea entre una y otra para ilustrar de mejor manera el concepto de la simbiosis y que a su vez podría también tener un doble sentido en el que representa una especie de bordado que hace referencia un poco a la sastrería gráfica.


Sastrería Gráfica / Derechos reservados